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domingo, 15 de febrero de 2015

Marchan estudiantes de la BUAP; “pese a represión”, seguirá la lucha, advierten

Artículo publicado en el Semanario Proceso el 12 de Febrero del 2015 Por Gabriela Hernández.

Marchan estudiantes de la BUAP; “pese a represión”, seguirá la lucha, advierten


PUEBLA, Pue. (apro).- Estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) marcharon hoy por las calles de esta ciudad para advertir que, pese a la represión que sufrieron la madrugada del pasado domingo, mantendrán la impartición de cursos gratuitos y su reclamo para abrir los espacios universitarios.

Con una gran manta al frente que decía “Esparza represor, Moreno es tu asesor. Colectivo Universitario por la Educación Popular”, unos 400 jóvenes respaldados por maestros universitarios, sindicatos, organizaciones independientes y padres de familia marcharon desde el Centro Universitario hasta el centro histórico de la capital.

La manifestación estudiantil hizo una parada en la Procuraduría de Justicia del Estado, donde alzaron una sola voz: “Presos políticos, libertad”.

Cuando pasaron por los portales del Zócalo, los estudiantes gritaron varias veces “gracias meseros”. Fue su forma de agradecer a los empleados de los restaurantes de la zona pues fueron los únicos que les prestaron auxilio cuando fueron atacados y perseguidos por un grupo de encapuchados custodiados por policías estatales y municipales.

Aunque la marcha pretendía concluir frente al edificio Carolino, sede de la rectoría de la BUAP, los manifestantes realizaron el mitin sobre la calle Juan de Palafox, pues el frente del edificio universitario estaba ocupado por un tianguis.

En su mayoría integrantes de la Liga Estudiantil Democrática (LED) y del Colectivo Universitario por una Educación Popular (CUEP), los estudiantes leyeron un comunicado en el que anunciaron la organización de una “consulta universitaria” en la que, entre otros temas, cuestionarán si el actual rector Alfonso Ortiz Esparza debe o no permanecer al frente de la BUAP.

También adelantaron que este sábado 14 de febrero intentarán impartir los cursos gratuitos para aspirantes a ingresar a la universidad en las instalaciones de la preparatoria Calderón, que hace días fue ofrecida por la rectoría en el marco de la mesa de negociaciones.

En su discurso al frente de los participantes, Fidel Sánchez, uno de los jóvenes secuestrado, golpeado y torturado el pasado 8 de febrero, dijo que la organización de la que forma parte es considerada “una amenaza” por la rectoría debido a que han abierto una posibilidad de educación a jóvenes que no pueden pagar los cursos oficiales.

“Sin mucho alarde, nos pusimos a organizar un curso que al principio eran 50 y después llegó a mil 800, que son 17% de la matrícula del seminario oficial”, explicó.

En su opinión, “lo que le hizo dolor (a las autoridades) es que le quitáramos gente que no paga su curso y que educáramos a parte del pueblo que no tendría manera”.

Contrario a lo que ocurrió con los 43 normalistas de Ayotzinapa, aseguró, “los ocho estudiantes secuestrados el domingo en esta ciudad, tuvieron la oportunidad de regresar y que lo hicieron para trabajar en un proyecto de educación y estructura”.

Luego, lanzó: “Que estos moretones y esta sangre (que sufrieron durante su cautiverio) sean semilla para construir una nueva universidad. Estamos orgullosos de que esa madriza ha servido para hacer conciencia de la comunidad universitaria, para rescatar a la BUAP”.

Sánchez denunció que el hostigamiento y la persecución contra los integrantes del movimiento continúan. No obstante, llamó a los participantes en la marcha a no tener miedo, a organizarse y a mantener la unidad.

“Es lo que les proponemos. Vamos a trabajar, a estudiar, a leer, a formarnos como personas cultas capaces de cambiar a este país. Nos han torturado, nos quisieron desaparecer y aun así aquí seguimos y la gente nos conocerá a partir de nuestro trabajo”, exclamó.

Entrevistados después de la marcha, los estudiantes advirtieron que no confían en la investigación que inició la Procuraduría de Justicia del Estado para dar con los responsables de la represión contra 23 estudiantes.

Fidel Sánchez, estudiante de la Facultad de Economía, consideró que el rector Alfonso Esparza Ortiz maneja un doble discurso, ya que mientras que el miércoles acudió a la Procuraduría para pedir el esclarecimiento de la agresión, al interior “no hace nada” para buscar a los responsables.

“Ellos dicen que le piden al procurador que se esclarezca el asunto, eso sabemos que se desfasa de la política interna, porque hacia afuera piden la solución pero internamente no hay iniciada ninguna averiguación y no han hecho algo para que se pueda esclarecer”, recalcó.

Prueba de ello, dijo, es que cuando estaba por iniciar la marcha se cerraron los accesos a Ciudad Universitaria (CU) para evitar que se sumaran más estudiantes a la protesta.




Artículo extraído del Semanario Proceso

jueves, 12 de febrero de 2015

Chile: Estudiantes critican el proyecto recién-despachado para poner fin al lucro en educación

Artículo publicado en la página de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación el 27 de Enero del 2015 por Rodrigo Rojas

Chile: Estudiantes critican el proyecto recién-despachado para poner fin al lucro en educación
Valentina Saavedra, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), comentó: “Ésta no es la reforma demandada por el movimiento estudiantil”

En la discusión en el Congreso de ayer, cuando se aprobaba el proyecto que pone fin al lucro, a la selección y el copago, se recordó, en varias ocasiones, las demandas de esta colectividad y cómo ésta ayudó a llevar a cabo estas modificaciones. Mientras ex líderes celebraron la aprobación de esta medida, actuales cabecillas especificaron que esta victoria no representa realmente al movimiento estudiantil.

Giorgio Jackson empezaba su intervención antes de la aprobación del proyecto educacional, remarcando la importancia de los movimientos estudiantiles en la actual Reforma. En el hemiciclo, el ex presidente de la FEUC, afirmó que los cambios aprobados ayer se iniciaron en las movilizaciones.

“La verdad es que sin las movilizaciones del 2006 y 2011 no estaríamos debatiendo ninguno de los temas actualmente. La ley de inclusión que se está discutiendo actualmente en su último trámite es histórica porque empieza a marcar el cambio en la educación chilena que venimos impulsando desde las movilizaciones estudiantiles. Lo que dijimos siempre es que queríamos pasar de la lógica de la competencia a la lógica de la inclusión o de lo público.”, especifico Jackson.

De la misma forma Camila Vallejo, ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), también aseguró que no se estaría legislando esta Reforma si no hubiese aparecido el movimiento social.

“Este día debemos dedicarlo a todas las familias chilenas que nos mandataron para cambiar la educación de nuestro país, a todos aquellos jóvenes estudiantes que sufrieron la represión policial por manifestarse en la calles, exigiendo un poco de justicia social, exigiendo Educación como derecho social, es decir, gratuita y de calidad para todos y todas. Hoy y es crucial dejar esto en claro, no estaríamos legislando esta Reforma si no hubiese sido por la lucha del movimiento social y si la experiencia mundial no hubiese sido tan clara y contundente en esta materia.”, explicó Vallejo.

Sin embargo, este pensamiento no es unánime. Durante todo 2014 se pudo ver a distintos participantes del movimiento estudiantil acusar al gobierno de cooptar sus demandas y no resolverlas de manera adecuada. Recordado fue el episodio en el que los representantes de las universidades se bajaron de la mesa de diálogo impulsada por las autoridades del Mineduc, por no sentirse oídos.

En esa línea, la actual presidenta de la FECH, Valentina Saavedra, no considera que esta Reforma represente al movimiento estudiantil. Es más, la egresada de arquitectura declaró que no fueron escuchados en el proyecto que ayer fue aprobado.

“Nosotros levantamos una serie de indicaciones para poder mejorar el proyecto y que efectivamente se acercara más a lo nosotros habíamos propuesto. Pero no fuimos escuchados. Entonces podríamos decir que éste no es lo que el movimiento estudiantil estaba demandando. De hecho ni el 2011 ni nuestras demandas caben en esta Reforma.
Finalmente, esperamos que en el proyecto de Educación Superior aumente la claridad por parte del Ministro”, aseveró Saavedra.

Según su opinión, este proyecto mantendrá una educación segregada y la lógica de la competencia. Tampoco cumplirá con una de las grandes premisas de su título ya que no se terminará ni con el lucro, ni con el copago ni menos con la selección.

Pese a ello, existen otros ex miembros del movimiento que reconocen que, pese a las limitantes del documento aprobado, sin lugar a dudas es un avance y una victoria. Así lo plantea Joaquín Walker, ex líder estudiantil del 2010. El abogado, que trabaja en la Fundación Elige Educar, recordó lo importante que fue el movimiento que congregó a los estudiantes. Un cambio en el ambiente, nuevos temas en la agenda y poner a la educación como prioridad en las encuestas fueron resultados, que él, vincula con el aporte de los estudiantes.

“Ciertamente el movimiento estudiantil con su expresión más fuerte en el 2006 y 2011, lograron posicionar temas que no estaban en la agenda pública y hacerle sentido a los ciudadanos en general a través de sus demandas, propuestas y con su diagnóstico sobre que la educación necesitaba cambios profundos.”, expuso el ex presidente de la FEUC. [FIN de la nota de DiarioUChile]

Y más:

El 27 de enero, a través de su cuenta en Facebook, la Fech comunicó:

“Nunca dijimos que queríamos mejorar el modelo educacional, dijimos que queríamos cambiarlo. La reforma aprobada ayer sólo regula el mercado y deja a los particulares pagados fuera de la ley, reunidos en sus elites. ‘Luego de 450 indicaciones siguen haciendo negocios con nuestros derechos'”. La Federación hace un llamado a la calle.

martes, 10 de febrero de 2015

"Van a desaparecer como los normalistas”, la amenaza contra estudiantes de la BUAP que fueron torturados

Artículo publicado en el Semanario Proceso el 9 de Febrero del 2015 por Gabriela Hernández

"Van a desaparecer como los normalistas”, la amenaza contra estudiantes de la BUAP que fueron torturados


PUEBLA, Pue., (proceso.com.mx).- “Van a desaparecer como los normalistas”, fue la amenaza que usaron supuestos porros para aterrar a estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) que la madrugada del domingo fueron levantados, golpeados y torturados para posteriormente ser abandonados en un paraje baldío a las afueras de esta ciudad.

Cinco de los ocho jóvenes aparecieron públicamente casi 24 horas después de la agresión, justo cuando los integrantes del Colectivo Universitario para la Educación Popular (CUEP) ofrecían una rueda de prensa en el Paseo Bravo para denunciar el desalojo del que fueron víctimas por parte de presuntos grupos porriles custodiados por policías estatales y municipales.

Con hematomas visibles, manchas de sangre en sus ropas y aún bajo crisis nerviosas, dos muchachos y tres jovencitas narraron que el grupo de choque que los agredió, además de golpearlos con bates, varillas, tubos, macanas y desarmadores, los mantuvo secuestrados durante al menos una hora y media bajo la amenaza de que los desaparecerían.

Desde el jueves, cinco estudiantes de la BUAP realizaban una huelga de hambre en el Zócalo de esta ciudad para pedir que la rectoría les permita usar las instalaciones a fin de impartir cursos propedéuticos gratuitos para el examen de admisión a la universidad.

En la rueda de prensa, los jóvenes explicaron que fueron reprimidos en dos ocasiones, la primera cuando un grupo de unos 30 sujetos se llevó a ocho de los participantes en la protesta y la segunda minutos después, cuando los estudiantes trataron de recuperar las pertenencias que guardaban en el campamento.

Un cartel que portaba una joven resumía la protesta: “1968-2015, ser estudiante más peligroso que ser delincuente”.

Diego, estudiante de la Facultad de Contaduría Pública, quien estaba de guardia en el campamento, contó la forma en que inició el operativo represivo, alrededor de las 3:20 de la madrugada:

“En su mayoría venían en estado de ebriedad y venían drogados (…) al principio seis sujetos se acercaron al campamento, uno de ellos se bajó la bragueta, sacó su parte, su sexo, nos la enseñó y nos dijo que nos iba a cargar la chingada”.

Luego de esto, señaló que los agresores tomaron sillas y golpearon las casas de campaña donde dormían los estudiantes, quienes ayer domingo cumplirían cuatro días en huelga de hambre.

Esmeralda Manzano, de 17 años de edad, denunció que cuando estaba en el interior de una de las casas de campaña, recibió un golpe en la cabeza que la descalabró. Mostró la herida que debió ser cerrada con ocho puntadas.

Posteriormente llegaron otros 25 sujetos encapuchados que lanzaron una “bomba de humo” y después golpearon y persiguieron a los 23 estudiantes, entre hombres y mujeres, que a esa hora se encontraban en el Zócalo.

Fidel Sánchez, de la Facultad de Economía, uno de los jóvenes que estaba en huelga de hambre, relató que fue despertado por los golpes. Aunque en ese momento levantaron las manos y dijeron estar dispuestos a retirarse, aseguró que los sujetos no dejaron de agredirlos.

En medio de agresiones verbales y empujones, indicó, fue llevado hasta una camioneta negra cerrada sin logotipos y con vidrios polarizados que estaba estacionada en la calle 2 Sur. “Empecé a gritar mi nombre y a decir que me estaban llevando por si alguien no me había visto”, recordó.

Los estudiantes se quejaron de que al lado de esa camioneta estaban policías que no los ayudaron.

“Suben a otros compañeros a la misma camioneta y a todos nos empiezan a golpear”, agregó Fidel: “Me golpearon con bates y muchos puñetazos en la cara, tenía mucha sangre entre la nariz y mi boca, y se pararon sobre mi cuello, ya no me podía mover, me estaba ahogando y aun así me seguían pegando”.

“Nos decían: no que te sentías muy chingoncito, primero muy valiente y ahora chillas como nena (…) varias veces nos dijeron que nos iban a hacer lo mismo que a los normalistas, que a ver quién nos iba a encontrar después hubo mucha tortura psicológica y física”.

Al tiempo que los golpeaban y gritaban esas amenazas, arrancaron a gran velocidad en la camioneta: “Todo el camino fui con un desarmador en la nuca, me decía que si me movía me lo iban a enterrar”.

Otra joven relató que en el trayecto le rasgaron los pantalones y le quitaron la ropa interior y advirtieron que la violarían, junto a sus compañeros.

Entre sollozos y visiblemente temblorosa, una jovencita identificada como Magaly contó cómo la tomaron de los cabellos para aventarla al interior de la camioneta. Quedaron abajo las mujeres y encima de ellas lanzaron a los hombres.

“Nos íbamos asfixiando, no podíamos respirar y encima esos malditos caminaban arriba de nosotros, nos golpeaban con palos y nos torturaban con desarmadores, nos amenazaban de muerte, que nos iba a pasar lo mismo que a los de Ayotzi”, dijo mientras se quejaba de dolores en todo el cuerpo.

Les advirtieron que tenían que entregar los celulares, los “manosearon” para verificar que no trajeran ningún aparato y después les ataron las manos.

Llegaron a un lugar que en un principio no identificaron, pero luego supieron que era un terreno baldío del Complejo Industrial 2000, en la carretera a Tehuacán, en donde los bajan de la camioneta. A los hombres los obligan a quitarse el pantalón y los zapatos.

“Nos decían que eso era para que aprendiéramos a respetar la autoridad”, señaló otro de los jóvenes.

“Nos tiran (al suelo) y nos dicen: el primero que levante la cabeza, se la vamos a volar”, recordó Fidel: “La neta, en ese momento pensamos que nos habían sacado para matarnos ahí, que era la intención, a todos nos pasó nuestra vida por la mente… en verdad creímos que nos iban a matar”.

Sin embargo, los sujetos se subieron a la camioneta y se marcharon. “Un compañero se logra desatar y nos ayuda a los demás, en ese momento nos dimos cuenta que éramos ocho, nos abrazamos y lloramos”.

Indicó que luego de eso empezaron a caminar y que apenas habían avanzado unas tres cuadras cuando se encontraron con una persona que identifica como funcionario de la Secretaría de Gobierno del Estado, que iban en una camioneta Ram negra.

“Bajó la ventana, se empezó a reír y nos dijo: ‘cuídense chamacos’. Se siguió riendo y se fue”, narró.

Los jóvenes siguieron caminando hasta encontrarse con personas que los ayudaron, les dieron primeros auxilios, proporcionaron ropa, dieron de comer y les prestaron celulares para que pudieran comunicarse.

Posteriormente, se refugiaron en una casa, donde planeaban estar escondidos por varios días, pero se enteraron de que el CUE daría una rueda de prensa por lo que decidieron presentarse en ese lugar para denunciar lo ocurrido. Dos de los jóvenes no acudieron porque fueron resguardados por sus padres, mientras que una de las jóvenes decidió abandonar el movimiento.

La segunda represión

La segunda embestida ocurrió unos minutos después de la primera agresión, cuando los estudiantes que se libraron de ser “levantados” regresaron al campamento para ver si estaban aún en el lugar sus pertenencias, mochilas, casas de campaña y equipo de sonido.

Apenas inspeccionaban el lugar cuando regresaron 10 sujetos encapuchados que se distinguían porque además de tubos, palos y varillas, también traían machetes.

“Empezamos a correr y debo agradecer a los meseros de los portales y a los taxistas que nos defendieron, incluso a algunos meseros los tiraron y les empezaron a dar de varillazos, a los taxistas les rompieron los vidrios, les decían que no se metieran, que no era con ellos”, relató un estudiante que se identificó como Miguel Ángel.

Mientras, mencionó, los policías, que estaban en unas seis patrullas alrededor del Zócalo, sólo se mantenían como observadores, a pesar de que los supuestos porros persiguieron por varias cuadras a los muchachos. Incluso un estudiante señaló que en el momento de la represión marcó a la línea de emergencias 066 para pedir auxilio, pero sólo le colgaron.

“Lo único que pedimos son salones para dar asesorías gratuitas ¿y nos mandan este tipo de intimidaciones? entendemos que este es el diálogo del rector Alfonso Ortiz Esparza, que es el diálogo de Peña Nieto y de Moreno Valle”, reclamó Sánchez.

Los jóvenes acudieron al hospital Universitario para pedir la atención médica y para que certifiquen las heridas que presentan ya que, aseguraron, presentarán una denuncia contra quien resulte responsable.

La BUAP se deslinda

La BUAP condenó la agresión contra estudiantes por parte de un grupo de choque:

“La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla condena enérgicamente la agresión a los estudiantes producida en la madrugada de este domingo. La BUAP descalifica las versiones de que fueron “porros” de la rectoría de la universidad los que provocaron estos lamentables incidentes”, refiere la institución en un comunicado.

“Además, la BUAP lamenta profundamente el altercado y reprueba cualquier hecho de violencia sin importar quién lo genere; estará pendiente del deslinde de responsabilidades correspondiente que derive de este hecho”, agrega.


Artículo Extraído del Semanario Proceso

lunes, 9 de febrero de 2015

(Internacional) ¿Por qué y para qué reforma Wert el sistema de títulos universitarios?

Artículo Publicado en Sin Permiso el 8 de Febrero del 2015 por Albert Corominas

¿Por qué y para qué reforma Wert el sistema de títulos universitarios?


El BOE del 3 de febrero ha publicado el Real Decreto (RD) que modifica la ordenación de las enseñanzas universitarias, sin que para ello hayan sido óbice las críticas u objeciones de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, las asociaciones estudiantiles, todos los sindicatos e incluso el Consejo de Estado.

Antecedentes: el “Plan Bolonia” y el austericidio

Para analizar el alcance de este RD hay que remontarse a 2007, cuando se inicia la implantación en España de lo que se dio en llamar Plan Bolonia y que realmente no es ningún plan, sino una declaración de 1999, vaga y técnicamente deficiente, que, con el fin de facilitar la movilidad estudiantil en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) y de profesionales con título universitario en la Unión Europea, propugna sistemas comparables de dos ciclos (con un primer ciclo de no menos de 3 cursos), establece un sistema de, digamos, medida común del esfuerzo discente (el ECTS,European Credit Transfer (and Accumulation) System) y el Suplemento Europeo al Título, un documento con información descriptiva normalizada sobre los estudios cursados, para facilitar su reconocimiento académico y profesional.

Había entonces en España un catálogo de títulos oficiales, con 64 de ciclo corto (3 cursos), 67 de ciclo largo (4 o 5) y 22 de segundo ciclo (2 años, accesibles desde títulos de ciclo corto): 153 en total. Bastaban unos retoques para adaptar el sistema al EEES, pero este sirvió de pretexto para una reforma radical, que obligó a extinguir todos los planes de estudios vigentes.

El retraso y las peculiaridades de la implantación en España del EEES se explican por la inconsistencia y la carencia de proyecto universitario del PSOE y de los sucesivos gobiernos de Zapatero, que tomaron una opción rígida en cuanto a la duración de los grados (4 cursos) y desreguladora en cuanto a su naturaleza y contenido. Pero lo más significativo de la reforma no era la duración de grados y másteres (4+1 o 4+2), sino el énfasis en la ocupabilidad(employability), entendida como especialización cortoplacista, y, en sintonía con este enfoque, el encumbramiento de las competencias versus los contenidos, y el fomento de métodos docentes alineados con el eslogan “aprender a aprender”.

En esta línea resultan coherentes la vaguedad en la definición de las funciones de los grados y la substitución del catálogo de títulos por un registro en el que cada universidad puede inscribir como oficial cualquier título que conciba, previa validación de algunos requisitos –más circunstanciales y burocráticos que de contenidos– por parte de una agencia evaluadora. 

Tal como algunos ya advertimos como peligro en 2005, todo ello ha desembocado en la trivialización y degradación del grado, la mercantilización del postgrado y de algunos grados, y el desparramo del conocimiento. Frente a los 153 títulos que había en el catálogo, en el registro se pueden contar ahora, solo entre los de grado, no menos de 500. Y sin conseguir plenamente el supuesto objetivo principal de encajar el sistema español en el EEES, bastante heterogéneo, por cierto.

Los primeros pasos de la implantación del EES en España (que, como se recordará desencadenaron fuertes protestas) coincidieron con la activación deuna campaña de desprestigio de la universidad pública, orientada a reducir la dimensión del sistema y su calidad, con el concomitante y disuasorio discurso de la sobrecalificación y con el estallido de la crisis financiera.

En este contexto, la contribución a la política universitaria del último gobierno del PSOE y del actual de PP, así como de los gobiernos de algunas comunidades autónomas, como el bipartito de Convergència i Unió en Cataluña, ha consistido básicamente en la aplicación de las políticas austericidas, que se ha concretado en el recorte de las subvenciones, la cuasi congelación y la precarización de las plantillas y el aumento de los precios de matrícula (especialmente en Cataluña y la C.A. de Madrid), todo lo cual ha hecho más difícil el acceso a la universidad y ha expulsado del sistema a miles de jóvenes. En particular, con el sistema de precios establecido por el Real Decreto-ley 4/2012, los de los másteres que no habilitan para el ejercicio de profesiones reguladas duplican con creces los de los grados.

El nuevo Real Decreto

En este marco aparece y debe valorarse el RD, cuyo motivo, según su preámbulo, no es otro que fomentar “la internacionalización de nuestros egresados universitarios”.

Su parte dispositiva se reduce básicamente a abrir la posibilidad de que haya grados de 3 cursos (180 créditos) y a dar algunas indicaciones sobre los planes de estudios de los grados, que deberían tener carácter generalista, con la obligación de incluir materias básicas determinadas (lo que sería positivo para los nuevos grados, pero no tiene incidencia sobre los vigentes), y con la posibilidad de reducir hasta lo irrisorio los conocimientos propios de cada grado. En un plan de estudios de 3 cursos el decreto prevé que pueda quedar menos del 60%, el equivalente a 1,775 cursos, para impartirlos, puesto que las prácticas externas pueden alcanzar el 25%, el trabajo fin de grado un 12,5% y se puede obtener más del 3% como reconocimiento de actividades “culturales, deportivas, de representación estudiantil, solidarias y de cooperación”).

Tras las luchas anti-Bolonia, muchas voces, entre las cuales las de consejeros autonómicos y algunos rectores, manifestaron reiteradamente que los grados tendrían que pasar mayoritariamente de 4 cursos a 3 y que las universidades deberían tener más autonomía (de hecho, más desregulación), entendida como libertad de diseñar su oferta de enseñanzas.

Pero una de las causas principales de que se haya llegado a la situación actual es precisamente la desregulación, la cual, aunque defendida por los creyentes en la mano invisible, suele tener las consecuencias que prevé el conocido dilema del prisionero: los intentos de maximizar la satisfacción individual desembocan en la catástrofe colectiva. Y el nuevo decreto profundiza en la desregulación. No se trata de que pueda haber grados de 3 cursos y otros de 4 cursos de acuerdo con criterios académicos, sino de que un mismo grado pueda tener 3 cursos en una universidad y 4 en otra. Se supone que hay que fomentar la movilidad a y desde Europa y, en cambio, se puede dificultar la de España para los españoles. Un factor más de dispersión a añadir a los ya existentes.

Si los precios públicos de grado y máster fueran iguales, el paso de 4+1 a 3+2 aumentaría el atractivo de la formación universitaria, porque entre la juventud de familias con rentas bajas un factor decisivo para emprender estudios superiores es el tiempo necesario para obtener un primer título. Pero, como ha reconocido el propio ministro, la proporción de estudiantes que cursan el máster es baja. En parte, aunque el ministro no lo diga, porque el máster es muy caro. El resultado, al pasar la mayoría de estudiantes de 4 años a 3, no puede ser otro que la disminución del estudiantado universitario.

Así pues, las consecuencias previsibles del flamante RD son el aumento de la entropía del sistema, la rebaja del nivel académico de muchos grados y el encarecimiento de la combinación grado + máster, que reforzará la tendencia a la reducción de estudiantes y, por ende, a la de presupuestos y plantillas.

En lo que respecta a los precios, las consideraciones contenidas en la Referencia del Consejo de Ministros del 30 de febrero, en el que se aprobó el RD, no tienen desperdicio: para encontrar trabajo –¿dónde?– basta con el grado –por lo visto con independencia de lo que dure– y, al pasar de 4 a 3, las familias llegarían a ahorrar 150 M€ –con los precios actuales, claro, porque con los precios pre-Wert era más barato un grado de 4 que con los precios de Wert uno de 3.

No es este RD lo que necesita el sistema universitario, sino: definición de las funciones de grados y másteres y de los instrumentos que las aseguren; regulación que flexibilice la estructura del sistema y a la vez garantice la homogeneidad en su aplicación; restablecimiento del catálogo, que ya empiezan a reclamar algunos rectores, con criterios académicos centrados en los contenidos; reprogramación que elimine títulos fútiles y redundancias innecesarias; reducción de los precios hasta los niveles pre-Wert y homogeneización de los de grado y de máster, que no contaminaría, a diferencia de lo que sucede ahora mismo, la discusión académica sobre su organización.

Para que todo ello sea posible se requiere coordinación y cooperación entre universidades públicas y administración para reprogramar con criterios académicos y sociales, y una movilización incesante para volver a los precios pre-Wert, como paso hacia la gratuidad o casi gratuidad como en la mayoría de países de nuestro entorno. Ya que el principal argumento ministerial es la homologación con Europa, quizás podríamos homologarnos también en precios.


Artículo publicado en Sin Permiso


domingo, 1 de febrero de 2015

La Universidad Pública: Un bien Común

Publicado originalmente en SinPermiso.Info por Vera Sacristán el 25 de Enero del 2015

La Universidad Pública, un bien común


Las universidades públicas reciben en promedio de su comunidad autónoma algo menos del 69% de sus ingresos corrientes (datos del MEC, año 2012). Este porcentaje tiene gran variabilidad: desde el 58% en Cataluña hasta más del 80% en el País Vasco, la Rioja o Canarias. Los precios y tasas que pagan los estudiantes y sus familias constituyen el 20% de los ingresos corrientes de las universidades, con una variabilidad incluso mayor: por debajo del 10% en las universidades de La Laguna, País Vasco o Cádiz, y hasta el 36% en la de Barcelona o el 37% en la Rey Juan Carlos de Madrid. 

Desde el año 2009, la evolución de esas cifras puede calificarse de “histórica”. En algunas comunidades autónomas los recortes se acercan al 40% en términos reales, una vez descontada la inflación, lo que nos retrotrae a más de veinte años atrás. Según un estudio del Observatorio del Sistema Universitario (OSU), cursar algunas carreras cuesta hoy hasta 3 o 4 veces lo que costaba en 2007, justo antes de las últimas reformas universitarias.

Llama la atención que la mayor parte de países europeos sigan una política distinta o incluso opuesta a la española. Y no se trata sólo de los consabidos países nórdicos, donde los estudios universitarios son gratuitos, sino de países y regiones más próximos a nosotros, donde la matrícula es gratuita (Austria o Escocia, entre muchos otros) o requiere tan sólo el pago de una tasa fija (300€ por año en Alemania, 183€ en Francia, por ejemplo). Mientras esto ocurre en Europa, los precios públicos en España llegan a alcanzar los 2.600€ por curso de grado, y los 4.000€ por curso de máster. Además, la inmensa mayoría de países europeos ofrecen o bien becas-salario para compensar la pérdida de ingresos de los jóvenes que optan por estudiar en vez de trabajar (modelo nórdico), o bien desgravaciones fiscales y subsidios para las familias que mantienen a los hijos que estudian en la universidad (modelo centroeuropeo), algo inexistente en España.

Cabe preguntarse si lo que ocurre en nuestro país no es más que el resultado inevitable de una situación económico-financiera adversa. Sin embargo, quienes defienden estas nuevas políticas de financiación universitaria no suelen hacerlo en términos coyunturales, sino con argumentos de fondo. El principal es el de considerar que, puesto que obtener un título universitario permite acceder a trabajos y niveles de renta superiores, quien estudia en la universidad debe pagarse los estudios, pues va a obtener de ellos un beneficio personal. Y es cierto que lo va a obtener. Lo que no es tan claro es que deba pagar por ello a priori, esto es, mientras estudia. Intentaré argumentar por qué es mejor que lo haga a posteriori, mediante un sistema de impuestos progresivo, que permita que devuelva a la sociedad, incluso con creces, lo que de ella ha recibido.

También se aduce que no es justo que paguen lo mismo los ricos que los pobres. Como si no nos costara exactamente lo mismo a todos, ricos y pobres, comprar un kilo de arroz o un televisor. De nuevo, la redistribución de la riqueza conviene hacerla mediante el sistema impositivo, no en el sistema de precios.

Otro argumento frecuente es el de considerar que, puesto que a la universidad acceden mayoritariamente jóvenes de clases medias y altas, no es justo que los contribuyentes les paguen los estudios. Efectivamente, sabemos que a nuestras universidades acceden mucho más los hijos de directivos, profesionales y, en general, trabajadores de oficina, servicios y administración, mientras que los hijos de trabajadores obreros están infrarrepresentados ya que sólo son un 27% de la población universitaria mientras que sus padres conforman el 48% de la población de 40 a 60 años. Pero esto no debería inducirnos a una aceptación resignada de los hechos, sino a actuar para que la situación cambie. Un motivo que explica la baja presencia de estudiantes de origen humilde en nuestras universidades es su necesidad de trabajar y aportar ingresos a sus familias. En estas condiciones, el aumento del precio de la matrícula es un elemento disuasorio añadido.

Por último hay quien piensa que la respuesta a todas estas cuestiones está en mantener precios elevados como los actuales y ofrecer becas o créditos a quienes no puedan permitirse pagarlos. Las becas o, peor aún, los créditos, no resuelven el problema. Aparte de la escasez de sus importes y número, las becas generan incertidumbre ya que un estudiante no sabe a priori si la obtendrá. De los créditos, para qué hablar, en un país en el que las hipotecas son causa de problemas tan graves. ¿En qué condiciones entraría en el mercado de trabajo un recién titulado obligado a devolver un crédito por los estudios cursados? ¿Cómo afrontaría el inicio de una vida personal y familiar independiente? Conocemos demasiado bien las dificultades generadas por el sistema de créditos al estudio en los países que los han implantado, especialmente Estados Unidos y el Reino Unido: endeudamiento no sostenible, disminución drástica de la movilidad estudiantil, retracción de la demanda universitaria por parte de sectores específicos (mujeres y adultos), burbuja crediticia y, finalmente, abandono de los estudios al producirse la crisis financiera y reducirse la concesión de créditos y las expectativas laborales.

Debemos, en cambio, preguntarnos por qué los países de nuestro entorno están optando por una política tan distinta: financiación pública de la universidad, matrículas gratuitas o simbólicas, y ayudas en forma de becas-salario, desgravaciones fiscales y subsidios. Este es el modelo mayoritario en Europa porque promueve la igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad. Y la igualdad no es sólo una cuestión de justicia social sino también de eficacia, ya que permite que los mejores accedan a los estudios, y que el país no desperdicie su talento por causas económicas. En otras palabras, frente al beneficio personal que se extrae del estudio, la mayoría de países valoran el beneficio colectivo que obtiene el conjunto de la sociedad. Un beneficio cultural, científico, técnico y profesional que ayuda al bienestar y al progreso del país. Un beneficio económico gracias a quienes, tras haber pasado por la universidad, desarrollan actividades útiles y rentables para empresas e instituciones, tanto privadas como públicas. Y, finalmente, un retorno de la inversión pública a través de los impuestos.

No es posible tratar de financiación universitaria sin mencionar la investigación, puesto que en nuestro país las universidades públicas son su agente principal. La disminución de la financiación de la investigación en España ha sido drástica en estos últimos años (superior al 40%) y nos aleja todavía más de los objetivos declarados en solemnes reuniones de ministros de la UE. Se está hipotecando el futuro de la investigación española y con ello las posibilidades de un cambio de modelo económico del país. Para que la investigación revierta positivamente en la sociedad, se suele argumentar que lo mejor es que sean las empresas las que la orienten y las que la financien. ¿Es eso lo que más conviene a la ciudadanía? Que las empresas (y otras instituciones, no necesariamente con ánimo de lucro) financien parte de la investigación puede ser positivo, pero es imprescindible que la administración pública lo haga en una proporción suficiente. Suficiente para garantizar el avance de la investigación básica, sin la cual no hay investigación aplicada posible. Suficiente para garantizar la independencia y la objetividad de la investigación. Suficiente también para asegurar que se obtengan avances científicos que ayuden a resolver los problemas de la población, con independencia de su rentabilidad económica inmediata.

En conclusión, la actividad docente e investigadora de las universidades públicas beneficia al conjunto de la sociedad. Es un bien común y, por ello, corresponde al poder público garantizar su financiación.

Vera Sacristán es profesora de matemáticas en la la Universitat Politècnica de Catalunya. Colabora regularmente con SinPermiso en temas de política universitaria.


Nota Original en Sinpermiso.info

sábado, 31 de enero de 2015

El coste de estudiar en la universidad

Columna Publicada en sinpermiso.info el 11 de Enero del 2015 por Vera Sacristán
El coste de estudiar en la universidad

Los datos de la Comisión Europea sobre el coste de estudiar en la universidad el curso 2013-14 en 38 países o regiones de 33 estados de Europa llevan a conclusiones que quizás sorprendan a más de una persona. A continuación va un resumen de las más destacadas:
Precio de los estudios de grado
  • En 11 países europeos, los estudios de grado son totalmente gratuitos.
  • En otros 12, el precio máximo de un curso de grado oscila entre los 7€ de la República Checa, los 41€ de Polonia, los 183€ de Francia o los 300€ de Alemania hasta los 1.066€ de Portugal. Este grupo se caracteriza, además, por tener unos precios mínimos muy bajos.
  • Solo 10 países o regiones (de 8 estados diferentes), de los 38 que abarca el estudio, tienen precios máximos superiores a los españoles (2.604€ por curso) en euros corrientes.
  • En euros corrientes, el precio mínimo de los estudios de grado en Cataluña solo es superado por 1 estado (Irlanda) y 2 de las 4 regiones de otro (Irlanda del Norte y Gales).
  • A paridad de poder adquisitivo, España resulta el 6º país donde los precios máximos de los estudios de grado son más caros de los 33 estados europeos, detrás del Reino Unido (excepto Escocia), Eslovenia, Irlanda, Hungría y Letonia.
Precio de los estudios de máster
  • En la gran mayoría de los países europeos, estudiar un curso de máster cuesta lo mismo o poco más que estudiar un curso de grado. España se sitúa entre los únicos 7 estados donde los estudios de máster son sustancialmente más caros que los de grado. En España el precio máximo de un curso de máster es un 67% más caro que el máximo de un curso de grado.
  • Un pequeño grupo de países presentan precios mínimos muy superiores a los precios máximos de los restantes países. Es el caso de Cataluña: mientras el precio máximo de un curso de máster no supera los 1.300€ en el grupo mayoritario, en Cataluña el precio mínimo es de 2.500€, solo superado por Grecia, Irlanda y Chipre. No muy distinta es la situación del conjunto de España. El precio mínimo en este caso es de poco menos de 1.500€, solo superado por los mismos países antes mencionados, más Hungría.
  • En conclusión, pues, España y, particularmente, Cataluña, se encuentran en las posiciones 7 y 4 entre los 38 países y regiones europeos donde el precio mínimo requerido para estudiar un máster es más caro.
El precio de repetir una asignatura
  • La vinculación entre precios y rendimiento académico es inusual en Europa: de los 38 países y regiones analizados, solo 5, además de España tienen precios diferenciados en función de los resultados académicos del estudiante.
  • Entre los países que gravan económicamente la repetición de asignaturas, el sistema es menos rígido que el español y los importes son muy inferiores.
Becas, préstamos y otras ayudas
  • Cuanto más altos son los precios, más bajo es el porcentaje de estudiantes que los pagan, con solo dos claras excepciones: España y el Reino Unido.
  • Los países que conceden más becas y con importes más altos corresponden a los países donde los estudios son gratuitos. Se trata, pues, de becas orientadas a compensar el coste de oportunidad del estudio, es decir, de becas salario.
  • En relación con el debate suscitado en España a propósito de los méritos académicos exigibles a un estudiante con beca, se constata que las becas concedidas estrictamente por criterios de méritos académicos son minoritarias en Europa, ya que existen en tan solo 12 países o regiones y se conceden a porcentajes muy pequeños de estudiantes. La combinación de criterios económicos y académicos para la concesión de becas, que es la vigente en España, es aún más minoritaria, ya que solo se da en 6 países.
  • A propósito de la propuesta ministerial española de una progresiva substitución de becas por préstamos, se constata que en el 71% de los países, el estado ofrece o garantiza préstamos específicos para el estudio. Excepto en dos de los países (Islandia y Montenegro), los préstamos son siempre un sistema complementario al sistema de becas. El porcentaje de estudiantes que utiliza préstamos es muy bajo (inferior al 11%) en toda Europa, con la única excepción de Dinamarca.
  • La mayoría de los países donde existen precios de matrícula, a pesar de ser bajos, compensan el esfuerzo de las familias mediante reducción de impuestos (típicamente generalizados), subsidios (normalmente, en función de la renta) o ambas medidas. Cuanto más altos son los precios, menos compensaciones existen. España no dispone ni de deducciones en el IRPF ni de subsidios destinados a las familias con hijos que estudian en la universidad.
  • A pesar de su importancia a la hora de calcular el coste de estudiar, la Comisión Europea no ofrece datos sobre subvenciones indirectas, tales como tarifas de transporte público especiales para estudiantes, comedores a precios subvencionados o residencias universitarias.

Vera Sacristán es profesora de matemáticas en la la Universitat Politècnica de Catalunya. Colabora regularmente con SinPermiso en temas de política universitaria.

Columna extraída de Sinpermiso.info

viernes, 23 de enero de 2015

Huelga en la Autónoma de Yucatán; empleados piden alza salarial de 10%

Nota publicada en La Jornada el 17 de Enero del 2015.

Huelga en la Autónoma de Yucatán; empleados piden alza salarial de 10%


En el Edomex, la Uach exige a la Federación no recortar presupuesto a universidades del país

Afiliados a la Asociación Única de Trabajadores Administrativos y Manuales de la Universidad Autónoma de Yucatán (Autamuady) comenzaron una huelga general a las 12 horas de este viernes, en demanda de aumento salarial de 10 por ciento, sin embargo la rectoría ofrece sólo 3.4 por ciento.

Las banderas de huelga fueron colocadas en las 25 sedes de la universidad, entre preparatorias, facultades y centros de investigación. Alrededor de 23 mil alumnos se quedaron sin clases.

Sofía del Socorro Ayil Sierra, secretaria general de Autamuady, informó que el gremio tiene 977 afiliados, quienes decidieron la huelga, pues en cada revisión salarial la rectoría ofrece menos porcentaje de incremento.

Hasta el jueves, ambas partes se reunieron por más de seis horas a puerta cerrada en instalaciones de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), pero no llegaron a un acuerdo.

La dirigente aseguró que en el transcurso del viernes el sindicato no fue convocado a reunión por las autoridades universitarias ni por la JLCA.

El rector, José de Jesús Williams tomó posesión de su cargo apenas el 1° de enero pasado por un periodo de cuatro años.

Mientras, catedráticos y personal administrativo de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) concluyeron este viernes el paro que iniciaron a las seis de la mañana del jueves, luego que la institución educativa informó que la Secretaría de Educación Pública (SEP) depositó 175.7 millones de pesos para que se pague a los 5 mil empleados su aguinaldo de 2014 y la primera quincena de 2015

En un comunicado, la UAN señaló:El día de hoy la SEP ha transferido al gobierno de Nayarit los recursos federales ordinarios correspondientes a la primera ministración del ejercicio fiscal 2015, junto con un anticipo emergente a cuenta de subsidio.

UAN: 25 mil retornan a clases

Los trabajadores retiraron las mantas que colgaban de las rejas de la casa de estudios nayarita. Los 25 mil alumnos retornarán el lunes a sus actividades académicas. Para quienes reciben clases los fines de semana, las aulas ya estarán disponibles este sábado, anunciaron los académicos.

En Texcoco, estado de México, el rector de la Universidad Autónoma Chapingo (Uach), Ramón Valdivia Alcalá, exigió al gobierno federal evitar un recorte presupuestal a las universidades del país, pues afectaría proyectos de investigación, infraestructura y prestaciones de trabajadores.

“Sabemos que habrá recortes presupuestales por la caída en el precio del crudo mexicano, el cual ya vale menos de 40 dólares el barril, por ello debemos hacer más eficiente la aplicación del gasto.

En conferencia de prensa, Valdivia Alcalá aseguró que se agregaron 92 millones de pesos al presupuesto de esa universidad, pero los recursos no cubren todas las necesidades de la instrucción.

Dijo que aun cuando la Federación no ha notificado a la administración central de la Uach sobre los recortes a los presupuestos de las instituciones, se prevé una reducción. Tendremos dificultades, pero debemos seguir operando con menos recursos, concluyó.

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